Todos sabemos a estas alturas, la política victimista utilizada por el PP en la Comunidad Valenciana, y la continua labor de desgaste utilizando los medios de comunicación públicos en los que se manipula la información y se miente por sistema, lo cual nos esta costando MIL DOSCIENTOS MILLONES DE EUROS, que es la deuda prevista de canal 9 al cierre del ejercicio 2008, a esto hay que sumar los intereses.
Todos sabemos el boicot que se hace a las Leyes del Gobierno de España, aunque eso perjudique seriamente a los intereses de los valencianos, como en la Ley de Dependencia, en las ayudas a la emancipación de los jóvenes, en las aulas con la asignatura de educación para la ciudadanía…, entre tantas cosas.
Y todo, con el único objetivo de culpar a Zapatero y que las políticas del Gobierno no lleguen a los ciudadanos.
Y a nivel municipal ¿qué? nuestro Alcalde parece bien aleccionado, no le importa el beneficio para el pueblo y antepone la sumisión a un Gobierno de la Generalitat Valenciana, a los de Benaguasil.
En el pasado pleno, el grupo municipal socialista, presentó una moción reclamando que la línea de ayudas que ha presentado Camps en los medios de comunicación, que se pidiese, que se hiciese efectiva, y de forma urgente y no se quede como siempre en un anuncio propagandístico que nunca va acompañado de dinero.
Solicitamos que se hiciese de forma urgente, con el fin de que se incrementase la inversión y por tanto el empleo en el municipio, tal y como van a conseguir las medidas del Gobierno, pero EL SR. ALCALDE DIJO NO, (no vaya a ser que en Valencia se molesten). Es mejor tenerlos contentos, al desarrollo de Benaguasil.
Dos meses después Camps publica su gran mentira en el DOCV (Diario Oficial de la Comunidad Valenciana).
En cuanto a su formulación:
No es un Plan contra la crisis, es sencillamente un Plan oportunista formulado en el marco de una política irresponsable de carácter global, promovida por Camps, y que está perjudicando gravemente a las personas, a las familias, a los trabajadores y al progreso de la Comunidad Valenciana.
Es un Plan que, por su falta de concreción, afectará de manera negativa a los ayuntamientos, a la economía y al empleo y minará la credibilidad en la política y las instituciones.
¿Por qué es mentira?
Es mentira, porque establece un régimen de tutela sobre los ayuntamientos que anula la autonomía municipal.
Es mentira, porque va a permitir que se produzcan desigualdades entre los Ayuntamientos.
Es mentira, porque convierte a los Ayuntamientos en meros instrumentos al servicio de la Generalitat.
Es mentira porque los recursos del Plan no son incremento de los recursos de la Generalitat en beneficio de los Ayuntamientos, no son ingresos netos, es una nueva redistribución encubierta de los recursos ya presupuestados en las distintas Consejerías.
Es mentira, porque el esfuerzo de la Generalitat para transferir recursos netos a los Ayuntamientos es nulo.
Es mentira, porque sin duda aumentará el endeudamiento municipal al no limitar la cuantía de los proyectos y especificar de manera clara el sistema de co-financiación. Cualquier subvención que conlleve una aportación local crea déficit municipal.
Es mentira porque la inmensa mayoría de las líneas que teóricamente integran este Plan no son de competencia municipal, por lo que el Plan es un Plan intervencionista en la autonomía local y, una vez más, los ayuntamientos son el vehículo de gasto de la Generalitat.
Generalitat y sus agentes encubiertos de inversión. El Plan debería de ser para obras de estricta competencia local.
Es mentira porque dilata en el tiempo y la duración del Plan para llegar a los meses preelectorales; de esta manera la asignación anual es más baja, difiere el gasto para la legislatura siguiente y pretende obtener un rédito electoral producto del masivo corte de cintas previo a Mayo.
Es mentira porque no establece ningún control ni seguimiento ni qué departamento de la Generalitat se encarga de la formulación.
CONTRADICCIONES
La Generalitat Valenciana no tiene margen de maniobra para el endeudamiento; por eso habla de cofinanciación y de financiación a futuro. Está difiriendo la responsabilidad a terceros y al no concretarla periodificación de las transferencias a los ayuntamientos está en el perfecto papel de Antoñita la Fantástica, sin pensar en el daño inducido que puede causar sobre los ayuntamientos, los trabajadores y los contratistas de las obras que se adjudique por el principio del devengo cuando la Generalitat no tiene caja.
De la primera situación que debería ocuparse Camps es la de la propia Generalitat que está realmente en quiebra técnica por la política de despilfarro y grandes eventos que solo han beneficiado a los que ahora no están, no saben o no contestan.